Pradejón es uno de los pueblos españoles donde más champiñón se cultiva. Este hongo, conocido científicamente como Agaricus Bisporus, fue el primer domesticado de esa especie que entró a formar parte de los hábitos alimenticios humanos.
Su cultivo parece ser que comenzó en Francia en el siglo XVII, y ese país fue prácticamente el único productor hasta la década de los años treinta de nuestro siglo, en que ya estaba extendido por otros muchos países. Su cultivo en La Rioja fue una especialización de la agricultura de huerta destinada a atender las demandas de alimentos de tradición europea en zonas próximas a la frontera francesa.
Considerado durante muchos años como un alimento de lujo (no hay más que recordar que el revuelto de champiñón era una de las entradas preferidas en los banquetes de boda) hoy, es una guarnición que acompaña muchos platos y un producto de moda en los recetarios. Hay especialidades culinarias que lo utilizan como base para salsas especiales o para ensaladas. Incluso sabios cocineros están empezando a preparar cremas y repostería.
El champiñón es una auténtica "carne vegetal". Hay quien piensa que los hongos pueden llegara ser la proteína del futuro en cuanto la investigación consiga abaratar los actuales elevadísimos costes de producción.
En La Rioja las formas más populares de preparación del champiñón son "al ajillo", rehogados en aceite con ajo muy picado y perejil, y como revuelto con huevo batido. Son dos recetas sencillísimas que permiten disfrutar de un producto típicamente riojano para el que se ha organizado un ágil de comercialización que permite su rápida llegada y en las mejores condiciones, al consumidor.
