Dentro de la aridez que caracteriza la mayor parte del paisaje de Pradejón hay que destacar el oasis que supone el soto de las riberas del Ebro.
El soto es un bosque de ribera formado por una gran variedad de árboles y arbustos que originan un ecosistema muy complejo. La humedad condiciona la aparición de especies arbóreos de grandes copas densa mente ramificadas. Chopos, álamos, alisos, fresnos, olmos y sauces, integran un ambiente forestal donde la fauna encuentra refugio adecuado.
El mantenimiento de estos espacios naturales resulta muy provechoso porque constituyen el método más lógico y económico de defensa contra los efectos perjudiciales para la agricultura de las crecidas y avenidas. Además retienen los fértiles suelos, tienen un alto labor paisajístico y estético e intervienen de forma activa en la depuración de aguas residuales, disminuyendo la contaminación.