Sus límites al norte son el “Monte Alto”, hasta donde llegan las fronteras de la Comunidad Foral de Navarra, y el Río Ebro. Al este limita con el término de Calahorra, cerca del despoblado denominado Murillo de Calahorra.
Precisamente marcando estos límites jurisdiccionales existió un antiquísimo mojón denominado “Piedra Hincada” al que se le buscó un origen mítico: una tradición trasmitida de generación en generación, contaba que, desde la ermita de la Santa Cruz, que está encima del Ebro en la margen izquierda, dentro del término de Andosilla (Navarra), Sansón arrojó una gran piedra mientras decía:
“Si este brazo no se me rompe
y esta honda no se me va
esta piedra,
piedrita al Alto Isasa, irá”.

Dicen que el Monte Isasa, con sus 1270 metros de altura, es aquella piedra de Sansón, y la “Piedra Hincada”, una pequeña chinita que se escapó, en el aire, de la gran roca.
Cuando llegamos hasta aquí por la carretera N-232 desde Logroño, o bien desde la cercana Calahorra, se aparece Pradejón enclavado en un paisaje árido en las laderas de los cerros “Cabezo” y “Tío Borde”. Una línea de suaves colinas impiden la visión del Valle del Ebro. Impresión diferente tendríamos si accediéramos desde las tierras navarras pues el milagro del agua y de la agricultura ha convertido las zonas próximas al Ebro en un auténtico vergel.
El número de habitantes de Pradejón ha sufrido un continuo ascenso desde los 1815 habitantes que presentaba a principios del S. XIX, hasta los 4.020 censados en la actualidad
